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 Comenzamos un nuevo espacio destinado a dar mayor contenido a nuestra plataforma de comunicación.    Lo basaremos en rescatar material de sumo interés para todos, como el título de nuestro lugar...  FRASES HECHAS ¿porqué decimos lo que decimos? para rescatar frases que las decimos sin saber su contexto histórico, cuando usamos una frase hecha ¿sabemos lo que significa?. Lo rescatamos de un libro que forma parte de nuestra colección en Biblioteca. Se seguirá el orden del libro página por página.

 

  Los invito a rescatar refranes o frases y las subiremos a nuestro  nuevo espacio de cultura, la idea es contar con la historia del porqué se dijo, quién la dijo, etc.

DEL DICHO AL HECHO SIGLO XXI /   Giménez, Esteban. -- Buenos Aires : Gram, 2014

 (pedilo como 860 GIM 5115)

          

 

 

Si quieren saber más sobre frases históricas o de dónde vienen palabras, los invito a ingresar al siguiente espacio y se sorprenderán 

 

 

 

 

EL TIEMPO DE LAS VACAS GORDAS

(próximamente sabremos de dónde proviene la frase...)

ECHAR CON CAJAS DESTEMPLADAS

            En el pasado, cuando un militar incurría en delito de infamia y los superiores disponían separarlo del Cuerpo, se procedía a destemplar ("destruir la concordia o armonía con que están templados los instrumentos musicales") el parche de las cajas o tambores y, redoblando así sobre ellos, se realizaba la degradación pública del acusado.

           Asimismo, de esta manera - con el acompañamiento de cajas destempladas o desafinadas - eran conducidos los reos condenados a muerte al cadalso donde iban a ser ajusticiados.

           En la actualidad, la expresión echar con cajas destempladas se aplica para despedir a alguien (sin necesidad de que sea exclusivamente militar)  de determinado lugar, pero acompañado de acritud y malos modos, cuando no con gritos e insultos.          

          LÁGRIMAS DE COCODRILO

          Por motivos que se ignoran o quizá porque la imagen del reptil ha estado siempre ligada a hechos misteriosos, muchas son las leyendas que cuentan acerca de la conducta del cocodrilo, algunas de ellas relacionadas con su actitud ante sus presas. Desde tiempos remotos, se sostenía que el saurio, para atraer a sus víctimas emitía un extraño e insinuante gemido. Otros autores añadían que, una vez devorada la presa, el temible reptil lloraba sobre los despojos de su comida, quizás afligido porque el festín hubiese terminado tan de prisa y no falta quien asegura que suele comerse a sus propias crías, desconociendo en este caso que la hembra acomoda a los más pequeños dentro de sus fauces para llevarlos al río, donde luego los suelta para que comiencen a nadar por sus propios medios. 

           Asimismo, se sabe que las famosas lágrimas de cocodrilo son una secreción acuosa que mantiene húmedos los ojos del animal, fuera del agua, pero no tienen nada que ver con el llanto, debido a que las glándulas salivales y las lacrimales de este animal, están situadas muy cerca unas de las otras y por eso, se estimulan constantemente, lo que hace que el animal llore mientras come.

 

          Todo esto, sumado a la fantasía popular sirvió para dar origen a la expresión lágrimas de cocodrilo, con la que se alude al dolor fingido de alguien ante cualquier suceso desgraciado, dolor que no es tomado en serio por ninguna de las personas que lo contemplan.         

 

 

   

        SALVARSE POR UN PELO...  

     En tiempos remotos, el oficio de marino no hacía descontar - como en la actualidad - que este profesional supiera nadar, más aún, había muchos hombres de mar que no podían siquiera mantenerse a flore en el caso de naufragio debido a que la capacidad de nadar no era una condición "sine qua non" para ingresar como tripulante.

    De ahí que, cuando un día el jefe de cierto cuerpo de la Armada, quizá guiado por razones puramente higiénicas, dio orden de rapar la cabeza de todos sus hombres, estos se alzaron en clamor de protesta y rebeldía, llegando incluso a la superioridad, alegando que la medida atentaba contra su vida, debido a que de esa manera se les privaba, en caso de naufragio, de una forma de asidero, dado que muchas veces eran salvados de una muerte segura al ser tomados de los largos pelos de su cabeza.

   Este pedido formulado por los marinos fue curiosamente atendido por los superiores que, a través de una Real Orden expedida en 1809, decretaron la caducidad de la medida de exigir el pelo corto a los marinos.

   En la actualidad, la expresión salvarse por los pelos o la variante criolla salvarse por un pelito son usadas para dar a entender que alguien logra salir de un apuro extremo, justo en el último momento.

          ¡VIVA LA PEPA! ...

 La historia nos cuenta que la primera constitución española fue jurada en 1812, en la ciudad de Cádiz, pero dos años después, cuando se restableció el absolutismo, el rey Fernando VII la abolió, ayudado en gran medida por los Cien mil hijos de San Luis, nombre dado al ejército francés al mando del duque de Angulema.

 

 Claro que la abolición de la Carta Magna no solo suspendió su vigencia, sino que quedó terminantemente prohibida la sola mención de su nombre, por lo que los liberales no podían utilizar su tradicional grito de ¡Viva la Constitución!

 Lejos de someterse a esta medida arbitraria, los partidarios de la Constitución encontraron la forma de referirse a ella, sin necesidad de mencionarla: como había sido promulgada el día 19 de marzo - festividad de San José-, la bautizaron La Pepa (recuérdese que Pepe es el hipocorístico o diminutivo cariñoso de José) y así fue como surgió el grito de ¡Viva la Pepa! para remplazar el de ¡Viva la Constitución! considerado entonces subversivo.

 Por supuesto, con el correr del tiempo la expresión habría de perder toda intención política para pasar a significar desenfado, regocijo y alboroto, tal como lo utilizamos actualmente, sobre todo para dar a entender que en algún lugar reina un total y completo desorden.-

         COLGAR EL SAMBENITO...   

 Entre los antiguos usos de la Iglesia primitiva y después, durante los tiempos de la Inquisición, a los penitentes que lloraban sus culpas y mostraban arrepentimiento se les daba una vela de cera y se los arropaba con una especie de saco que, previamente, había sido bendecido por el sacerdote o párroco del lugar.

 De ahí, que a esa prenda se la llamase saco bendito, denominación que más tarde derivó en san bendito y,  finalmente, en sambenito.

 Ese hábito -que, en realidad, era una réplica del saco de penitencia usado por los penitentes de la Iglesia primitiva- consistía en una especie de escapulario de lana amarilla con la cruz de San Andrés, llamas de fuego y otros jeroglíficos estampados en la superficie.

 Hay quienes sostienen que proviene del nombre de San Benito cuyo significado pasó por designar primero al "escapulario benedictino", luego al "escapulario que se ponía a los condenados por la Inquisición" y finalmente, "signo de infamia".

 El objetivo de penitencia de este atuendo dio origen al dicho popular cargar o colgar a uno el sambenito, con el que se expresa el acto de echar sobre alguien una culpa que no merece, como cuando entre nosotros usamos la expresión comerse un garrón, en alusión a idéntica situación.

          COMER DE GORRA ...

 Este dicho nos remonta a la época en que los estudiantes vestían de capa y gorra. Y sucedía que, como buenos estudiantes, eran dueños de un apetito voraz a causa del tremendo desgaste que significaba responder a las exigencias de las

universidades de entonces.

  Sumado a esto, como muchos de ellos provenían de lugares distantes de las grandes ciudades a las que acudían en busca de la excelencia educativa, no tenían dónde recurrir cuando sus hambrunas eran insostenibles.

  Por eso, debían agudizar su ingenio y acudir a picardías propias de la edad para poder llevarse algo a la boca. Uno de los recursos era meterse "de colado" en los bautizos, cumpleaños y fiestas de casamientos importantes, repartiendo reverencias y ceremoniosos "gorrazos" (saludos hechos con la gorra), y permaneciendo mudos y aislados durante la celebración para no ser detectados por los anfitriones, pero dando cuenta de los apetitosos manjares que se servían en la ocasión.

  De ahí, que a esta clase de "invitados" se los llamase despectivamente "capigorrones", de donde - por analogía- surgió la expresión comer de gorra, en alusión al hecho de poder hacerlo merced a los saludos realizados con ese elemento.

  Mucho tiempo después, en el siglo pasado, comenzaron a pulular cantantes e instrumentistas populares que realizaban su actuación en la vía pública y que recogían la limosna dada por los transeúntes en un sombrero o gorra que depositaban en el suelo. - 

          SE ARMÓ LA GORDA    ...  

  La Revolución Unionista de 1868, a causa de la cual la reina Isabel II se vio forzada a abandonar el poder, vino precedida de un insistente rumor callejero, en el que utilizando la muy castiza expresión de la Gorda, se proclamaba a los cuatro vientos la inevitabilidad de los acontecimientos.

  Es decir, la gente aludía  a la Gorda como un hecho consumado, como una cosa ya hecha : la Gorda ya está en camino... se va armar la Gorda... hasta que, finalmente en septiembre de ese año, verdaderamente, se armó la Gorda con el pronunciamiento militar del marino Juan Bautista Topete y Carballo en Cádiz y de Primo de Rivera en Madrid.

  Históricamente, el hecho tomó el ostentoso nombre de La Gloriosa, pero su duración fue efímera; no así el castizo alias que el pueblo le adjudicó: La Gorda, expresión que luego extendió su uso al lenguaje familiar, cuando alguien quiere referirse a cierto hecho ruidoso o de mucha trascendencia, o bien ante una situación de extrema gravedad.

          TENER MUCHOS HUMOS  ...

   Existía entre los romanos, la tradicional costumbre de adornar el atrio de las viviendas con los bustos y retratos de toda su ascendencia, con el objeto de demostrar la longitud y la importancia de su linaje.

  Estos objetos, por efecto del humo y del paso del tiempo, adquirían una coloración oscura de la que los habitantes de la casa solían ufanarse, ya que cuanto más intensa era esa pátina de ranciedad, más creía la respetabilidad de la familia, en base a la memoria de sus ancestros.

  Ese es el origen de la expresión tener muchos humos que hoy aplicamos análogamente para manifestar la fea actitud de quien actúa con engreimiento y presunción inmoderados.

  El mismo valor adquirió la locución subirse los humos a la cabeza.

          PONERSE LAS BOTAS... 

  Hubo un tiempo en el que el calzado era signo distintivo de la clase social a la que pertenecía el individuo. Es más: entre los romanos y los bizantinos existían normas muy estrictas al respecto y de hecho, esas diferencias se mantuvieron vigentes por mucho tiempo.

 

  De manera que, mientras las botas eran de uso privativo de los caballeros ricos y poderosos, el zapato bajo estaba reservado al pueblo llano.

  De ahí nació la expresión ponerse las botas,  utilizada para poner de manifiesto el profreso de quien, por virtud de un golpe de fortuna, accedía al uso de las botas.

  Por supuesto, ese progreso solo podía verificarse en un integrante de la clase baja ya que los nobles siempre habían usado botas.

  En la actualidad, el dicho conserva el mismo sentido, aunque en los últimos años ha adquirido - metafóricamente - un relativo valor intencional, quizá debido a las personas que medran en base a hechos no del todo claros o lícitos, por eso, en la actualidad, la frase se aplica por lo general, cuando la persona que ha alcanzado el progreso es sospechadade ilicitudes.

 

          VÉRSELAS NEGRAS...

  Para explicar este dicho, deberemos remontarnos a la antigua Grecia y explicar la manera en que los ciudadanos llegaban a ocupar cargos públicos. Estos se otorgaban confiando en el azar, mediante el sistema de extracción de sortes (bolas o pedacitos de madera marcados, que por otra parte, dieron origen a la palabra "sorteo") por lo que se creía que se expresaba el oráculo.

  En este sistema, las bolas blancas simbolizaban la suerte venturosa y las negras, la suerte adversa. En una bolsa, se colocaban varios trozos de madera, unos pintados de blanco y otros de negro. Cuando los candidatos sacaban del recipiente los pedaaos sabían si les había favorecido la suerte (al extraer un trozo blanco) o si, por el contrario, debían esperar otra ocasión (al extraer un trozo pintado de negro).

 

  Esta interpretación mágica de las suertes se ha mantenido a través del tiempo y de él proviene la expresión vérselas negras

derivada a su vez de tocarle a uno la negra, con el que, en el lenguaje coloquial se señala el infortunio de alguien en cualquier cosa determinada por el azar.

 

 

  

                                                                 

 

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